martes, 23 de agosto de 2016

Cursos escolares

Soy de las que piensa que el año empieza en septiembre. En agosto para todo, el mundo se pausa y hasta los comercios cierran los sábados por la tarde (no todos, eso sí).

Septiembre es el mes de la vuelta al cole, los ayuntamientos abren, las televisiones locales recuperan su programación, los profes se incorporan a sus vacantes, los niños preparan las mochilas, los padres se dejan el sueldo en libros y ropa, los supermercados abastecen todas sus estanterías preparándose para la avalancha, las casas vuelven a ventilarse y los relojes se ponen en marcha.

Septiembre todavía tiene verano, pero parece que ya cuenta menos, igual que Junio. 

A mí septiembre me encanta, me da cosquillas en la tripa y me emociona mirar proyectos nuevos. Pero también me da miedo, porque cada septiembre que llega soy mayor y tengo menos tiempo para hacer lo que quiero porque "lo que debo" me ocupa más.

En mi trabajo septiembre es también el mes de la vuelta al cole: esfuerzos, ajustes de horarios, energía arrolladora... En septiembre se empieza a preparar todo lo que vendrá después.

En mi trabajo la Navidad dura 5 meses y es muy importante. Tanto que mi semana de vacaciones será la última de septiembre para reponer fuerzas antes del espectáculo de colores y olores que nos espera. 

Esta será mi tercera Navidad allí, ahora ya con experiencia y mucha responsabilidad. La primera me salvó la vida y el ánimo, la segunda me dejó descolocada por el volumen de trabajo que se me vino encima, y esta tercera tengo ganas de afrontarla con positividad y trabajo duro.

Se avecinan cambios, espero que buenos, y el mayor de ellos empieza con este nuevo curso que para mí ya no es escolar, pero me mueve lo mismo por dentro.
Septiembre será el mes que me devuelva las ganas, porque me encanta mi trabajo, me permite tener una mejor vida y el equipo que me acompaña es maravilloso. 

domingo, 21 de agosto de 2016

Dilema tonto

Mi pelo me tiene frita. He decidido dejármelo crecer y está en ese punto en el que quieres raparte la cabeza al cero porque no sabes si eres Cristóbal Cólón o Toad, la seta del Mario.

En verano, sí, porque en invierno se me bufa demasiado y me agobio más. Ahora puedo ponerme pañuelos, dejármelo rizado y ponerme horquillas y me aguanta. 
¿Qué pasa? Que me aburro, me aburro de no poder hacerme nada, de no ir a la pelu más que para recortarme la nuca y de no saber peinarme de manera diferente.

Como paso el rato viendo fotos de looks capilares ayer me dio un impulso y me compré 4 tintes fantasía en eBay.


Hace mucho que no me decoloro y no me apetece volver a hacerlo, pero tengo diferentes tonos ahora mismo: de medios a puntas con deco y algunas mechas más claras que las raíces, que son castañas.


Evidentemente, sin deco el color no queda tan intenso, como mucho algún reflejo. La idea es que suba de diferente forma según el tono de base. Y también ir cambiando de color conforme se vaya yendo con los lavados.


A ver qué sale de aquí. Lo bueno es que no tengo raíces como tal, la pelu a la que voy ha conseguido teñirme para que al crecerme el pelo no se vea el corte, sino como si estuviese degradado.


Ya sólo queda que me llegue el paquete durante esta semana. 
A ver quién adivina cuál será el primer color con el que lo intente...

lunes, 15 de agosto de 2016

El gato perdido y hallado en la azotea

El pasado jueves mi madre me llamó por teléfono, como todos los jueves desde hace 14 años. Entre otras cosas me contó que en la azotea de la casa del pueblo había aparecido una gata que estaba en celo y no paraba de maullar. Allí estuvo toda una noche, desde el miércoles que la descubrieron, y aún estaba mientras hablaba conmigo. 
Mi hermana es alérgica a los gatos, pero le pusieron algo de agua y comida mientras esperaban respuesta de una asociación animalista que hay en mi pueblo, sobre todo porque el pobre animal no muriese deshidratado...

Este puente lo estoy pasando en el pueblo, en casa de mis padres. Llegué el sábado por la tarde y aún estaba la "gata" en la azotea, vagando por los tejados y las cornisas y sin parar de maullar. Ya se había atrevido a bajar hasta nuestro patio y rondar de cerca las piernas de mis padres. 

La asociación seguía sin publicar las fotos del animal ni dar respuesta, así que me acerqué al bicho y nada más verme se me tiró a las manos pidiendo cariño y mimos. Ronroneaba y maullaba de gusto y, cuando se giró, pude ver que no era hembra. Eso quedaba más que claro, así que del celo nos olvidábamos. El gato debía estar perdido, parecía estar acostumbrado a andar entre personas y daba la sensación de que era joven por la blancura de sus dientes y lo delgado que estaba. Eso sí, tenía mierda para aburrir. Bajé por toallitas de bebé y le limpié los parásitos que debían tenerlo desesperado, los ojitos sucios y algún que otro bicho que le fui encontrando entre el pelaje. El pobre animal no se quejó en ningún momento y seguía buscando caricias.
Le volvimos a poner agua y comida, se peleó con el perro de mis padres y siguió su llanto lastimero reclamando atención.

Le hicimos fotos y salió así de guapo


Sólo escuchaba "no nos lo podemos quedar aquí, este gato tiene que irse", pero me moría de la pena. Nosotros acabamos de adoptar a otro bicho y es imposible ahora mismo introducir un tercer gato (encima macho) en el piso donde vivimos.
Mis padres ni querían y podían hacerse cargo de él y mi hermana, además del miedo que le dan los gatos y aunque le de mucha lástima, es alérgica y no quiere tener felinos en casa.
Volví a contactar con la asociación y me contestaron que harían llamamiento en redes sociales por si alguien había perdido un animal. Pasó el domingo y nada.

A la hora de cenar llegué a casa y me dijeron que habían venido a llevárselo. Por lo visto era de nuestros vecinos (su corral linda con nuestro muro trasero) y llevaban varios días escuchando al gato maullar y diciéndose "ya volverá".
En agosto. A sólo varios metros de donde vivimos. Con casi 40 grados de temperatura media en el día. Escuchando a tu gato llorar durante horas desde, mínimo, el miércoles. Y sólo se te ocurre pensar "ya volverá". 
En serio, a veces no entiendo a la raza humana. Casi que hubiera preferido darle un baño y llevármelo a que me destroce el sofá.

jueves, 11 de agosto de 2016

La gran estafa

María tiene una vida mediocre pero ella no lo sabe. Más bien piensa que es muy interesante ser ella, que ha vivido mucho, que sabe de todo, que tiene conversación, que es interesante y ambiciosa. Pero no se da cuenta que está llena de miedos.

María tiene tanto miedo y tanta inseguridad que necesita acosar y maltratar a los demás para sentirse importante. Sin embargo ni siquiera es consciente de lo que hace y del delirio que diariamente vive.

María es una enferma y no lo sabe, y mantiene relaciones enfermizas y malsanas con todo aquel con el que se cruza. Se excusa en que sus padres no estuvieron con ella el tiempo suficiente, que su hermano es un holgazán y un ignorante, que se ha sentido incomprendida y que su matrimonio fracasó porque su ex marido era un mal hombre que abusaba de ella. María apenas tiene amigos pero ella piensa que sí los tiene, no se da cuenta que la gente la evita y sólo queda con ella cuando no tiene escapatoria o para aprovecharse de ella.

María va de importante, de tener muchos contactos y de haberse labrado un presente y un futuro a base de trabajo duro, cuando la realidad es muy diferente. María sabe venderse muy bien, está acostumbrada a mentir. Tanto que miente hasta sin tener necesidad. Miente para conseguir un trabajo, para mantenerlo, para excusarse ante sus compañeros cuando llega tarde y cuando no quiere hacer nada, miente a su familia de forma constante para salirse con la suya, miente a comerciantes, amigos, banqueros... Miente hasta para poner denuncias.

María siempre ha querido ser madre, pero nunca ha tenido el valor de serlo o de admitir que quería serlo. Ahora siente que llega tarde y que no podrá tener hijos, pero no lo reconoce, les cuenta a todos que nunca jamás ha sentido la llamada de la naturaleza. Así no tiene que dar explicaciones acerca de lo que siente como fracasos. Porque María nunca fracasa.

Ella no se equivoca escribiendo en el ordenador, es que las teclas se encallaban mientras las pulsaba.

María no tiene faltas de ortografía escribiendo a mano, es que el boli estaba mal o es que justo antes había leído algo mal escrito y ya se le pegó.

Nunca se ha equivocado conduciendo, todos los golpes recibidos han sido por causa ajena.

Lo ha pasado muy mal en sus trabajos no por su carácter, sino porque no la han aceptado nunca.

Ella no habla mal a la gente, "es que es así pero lo dice de coña".

Si tú te has leído un libro sobre la Guerra Civil que te ha encantado ella también se lo ha leído y, además, otros tres sobre el mismo tema.

Si tú quieres prepararte unas oposiciones, su tío justo va a estar de tribunal donde tú te presentas.

Si tiene que hacerse unas pruebas médicas, un familiar de su ex que le tiene mucho cariño puede colarla sin problema. Y que todo salga bien.

Si hubo un atentado terrorista hace años en Madrid, ella justo iba a coger ese tren pero cambiaron de planes en el último momento.

Si a ti te gusta X a ella le gustaba X mucho antes de que tú lo dijeras.

¿Tu madre tiene cáncer? Su tía murió justo de ese tipo de cáncer.

¿Tienes un hermano gay? Ella se ha criado rodeada de homosexuales y los respeta (aunque los llama maricas malas, eso sí).
Y así ad eternum.

María desprecia tu trabajo todos los días pero ella cree que lo que hace es motivarte. María critica que seas lenta pero se permite el lujo de estar con el móvil en la mano mientras entran clientes en su negocio. María hace como que la llaman para ofrecerle puestos de trabajo importantísimos delante de sus compañeros. Puestos de trabajo que ella rechaza pero sigue resaltando lo bien pagados e interesantes que son.

María necesita esclavos y sumisos, y también alguien con quien discutir porque es adicta al drama. María hace mal su trabajo cada día pero es culpa siempre de los demás. 

María se cree imprescindible, pero sólo es una pobre desgraciada con aires de grandeza y un trastorno megalomaníaco como un camión. Y será de las pocas cosas que María no sepa, que está realmente trastornada. 

Todo lo demás, aunque no lo sepa, ella hace como que sí. Pero no entiende los chistes de sus compañeros, no comprende las ironías, se piensa que los demás se tragan sus mentiras y que es capaz de manipular. La pobre María cree que controla, cuando realmente todos los demás sólo están tirando poco a poco de su velo para descubrir la gran estafa en la que se ha convertido.

María está más sola de lo que se piensa. María no tiene amigos, sus compañeros no quieren tener relación con ella, tiene 40 años y no tiene ninguna meta vital porque su vida está tan llena y es TAN importante que no hay nada más allá. María es una persona vacía que se cree que está llena y que aporta cosas positivas a los demás. 
María da mucha pena. De verdad. Busca atención constantemente y cada vez hay menos personas con ganas de prestársela. Cada vez falta menos para que alguien descubra la gran estafa de su vida y lo grite a los demás.

lunes, 8 de agosto de 2016

Batiburrillo de lunes

Hoy no sé muy bien qué escribir porque apenas he pensado en nada. He estado muy cansada con la vuelta al trabajo esta mañana y me he pasado la tarde poniéndome al día con un curso de Primeros Auxilios Psicológicos que empecé en Coursera. Bueno, la realidad es que fui demasiado positiva y me apunté a 4. He dejado dos porque tengo que ser sincera conmigo misma y aún ni los he empezado.


Tengo que confesar que también he estado bicheando un poco mi kindle añadiendo algún que otro archivo más. Con la semimuerte de mi ordenador antiguo perdí muchos archivos, así que he tenido que volver a llenar mi reserva ahora que por fin he conseguido que me vuelvan las ganas.



Durantes estas dos últimas semanas he estado tan tranquila que ni siquiera me han dado arrebatos consumistas. Y es difícil, porque entro Qwertee y me enamoro cada día. Y tengo mi wishlist de iHerb a reventar. Y, bueno, vestidos preciosos en un montón de tiendas...

Algún día serás mío...


Los JJOO no los he seguido mucho estos tres días. Suelo mirar natación, gimnasia y saltos, pero no me ha apetecido mucho.
Sólo me apetece pensar en qué voy a comprar este mes en Ikea porque, aunque no sea un cambio sustancial, estamos intentando amueblar mejor nuestro piso, que sigue siendo el mismo desde hace tres años y cada vez nos parece más feo.


Lo único que tenemos claro es que una Kallax caerá. Que mira que me fastidia tener los mismos muebles que todo el mundo, pero es de las poquitas cosas que nos podemos permitir y nos parecen funcionales para lo que necesitamos.

Es un batiburrillo algo absurdo el de hoy, pero me ha servido para mantener la mente muy ocupada y libre de pensamientos negativos, que era el objetivo.
¿Y vuestro lunes?

sábado, 6 de agosto de 2016

En esta semana...

He ido a tres playas distintas, cosa que no pasaba desde que era niña y veraneaba con mis abuelos y mi tío.

Me he vuelto a bañar en una piscina comunitaria. En LA piscina comunitaria. Hace varios años el socorrista que trabajaba en ella se mofó de mí con un amigo cantando una canción infantil para hacer referencia a mi peso y a mi talla de sujetador. Luego resulta que lo relegaron, pero yo no me volví a quitar la ropa ni a bañarme en público. Hasta este año.


Me he enfadado con mi familia política porque, aún sabiendo que soy vegetariana, nos invitaron a comer a un restaurante famoso portugués donde sólo hay marisco y carne (principalmente). No puse pegas porque, al fin y al cabo, era una invitación y decidí adaptarme y no ser la nota discordante. Después de más de media hora de bromitas sobre lo que como y lo que no, después de un rato en el que me querían obligar a preguntar y a exigir cosas que no necesito, ya me harté y les paré los pies, ya que no es la primera vez que ocurre. Me fastidia mucho que hagan chistes de una decisión personal que, además, no impongo a nadie y que cuando me notan molesta intenten hacerse los graciosos. Es cierto que después no hubo más problemas y ya les expliqué que sé muy bien cómo debo llevar mi alimentación, que estoy acostumbrada a adaptarme y que por nada del mundo quiero cambiar los planes de nadie ni las rutinas. Prefiero prepararme algo de comer para mí que modificar lo que coman otras personas. 


He cogido un poquito de color sin quemarme, me han vuelto a salir millones de pecas en la cara y se me ha colado protección solar en el ojo izquierdo.

He intentado quedar con amigos que estaban muy ocupados y no han tenido en una semana entera ni media hora para tomarse un café. A ver si hoy pueden hacernos un hueco. 

He disfrutado de las cervezas de mediodía, de las patatas fritas, las claritas con limón y los frutos secos del aperitivo. 

Hemos terminado de ver Broadchurch y Stranger Things. Además hemos retomado House of Cards.


He intentado comprar libros y, asustada por los precios, he recurrido al Kindle de mi suegra. Me ha pasado unos pocos libros nuevos y tengo empezados 5.

Lucía Etxebarría no me llamaba la atención y, desde luego, el libro que he empezado de ella no me está apasionando para nada. A lo mejor tiene por ahí alguno más interesante. "Nosotras que no somos como las demás" me va decepcionando por páginas.

Todavía queda un maravilloso día de piscina y lecturas y, mañana, volveremos a la rutina. Maletas, preparar algo de comer para el trabajo y varios kilómetros de vuelta a casa.





lunes, 1 de agosto de 2016

Re.Gi.Na.


Estoy en bucle. Dentro de nada sale el nuevo disco de Regina Spektor y me estoy poniendo la discografía completa estos días.
Hoy estoy con "How" sin quitármela de la cabeza.





How can I forget your love?
How can I never see you again?
There's a time and place
For one more sweet embrace
And there's a time, ooh
When it all, ooh
Went wrong

I guess you know by now
That we will meet again somehow

Oh, oh, oh, oh baby
How can I begin again?
How can I try to love someone new?
Someone who isn't you
How can our love be true?
When I'm not, ooh
I'm not over you

I guess you know by now
That we will meet again somehow

Time can come and take away the pain
But I just want my memories to remain
To hear your voice
To see your face
There's not one moment I'd erase
You are a guest here now

So baby
How can I forget your love?
How can I never see you again?
How can I ever know why some stay, others go?
When I don't, ooh
I don't want you to go

I guess I know by now
That we will meet again somehow

Time can come and wash away the pain
But I just want my mind to stay the same
To hear your voice
To see your face
There's not one moment I'd erase
You are a guest here now

So baby
How can I forget your love?
How can I never see you again?
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