miércoles, 30 de noviembre de 2016

Reencuentros y celebraciones

Hacía mucho tiempo que no me permitía una semana como la pasada.

El martes, sin pensarlo casi, fuimos a ver "Criaturas fantásticas..." versión original subtitulada. 
Hasta palomitas pedí, que hacía meses que no iba al cine. La disfruté muchísimo. Ya, ya sé que no es como HP, pero es que todavía no es ese mundo mágico, es una historia diferente que transcurre en un país distinto. Y, si eres fan de HP y has leído los libros, seguro que te interesará saber un poco más sobre el mago del que hablan en esta nueva saga de pelis.

El jueves volvimos al cine, pero esta vez para ver Alalá, una película documental que se ha estrenado y que está protagonizada, en parte, por niños de los que fui "maestra". Seguirán siendo siempre mis niños, así que se me removieron las tripas cuando vi que la emitían sólo un día en cines aquí en mi ciudad y me animé a ir. Fue un buen momento para reencontrarme con antiguos compañeros de trabajo y, lo mejor, fue ver salir a saludar a una de las niñas protagonistas que canta como nadie. Encima, justo ese día nos enteramos que habían nominado a Alalá a 7 goyas.
Alalá significa alegría.

Aquí una noticia que salió en Canal Sur.

Y aquí ELLOS. 
Ayer fui a verlos y me dio pena ver que sólo me recordaban los mayores, que no se me despegaron. Los mayores, que me preguntaron que cuándo les iba a tocar conmigo en escuela de verano xDD


Este es de bonus, para que los escuchéis cantando fandangos, que es un sueño.

El viernes fuimos testigos de una toma de dicho y nuestros amigos nos invitaron a cenar luego con la que estaba cayendo.
Para rematar inauguramos el piso de mi hermana el sábado toda mi familia y celebré la vida con mi abuela y mi mejor amiga de toda la vida el domingo.

¿Lo mejor? No sentirme culpable. 
El año pasado no me hubiese permitido una semana con tanto ocio y quedadas con amigos, porque hubiese sentido que no estaba "haciendo lo correcto". Aunque tuviese dinero y pudiese permitirme tiempo libre.
Cada vez voy siendo más libre, y eso es lo que me voy a llevar aprendido este año.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Que me llamen lo que quieran

Últimamente me estoy acostumbrando a que me llamen feminazi. Me lo llaman tanto que ya ha perdido el sentido, como cuando repites mucho una palabra hasta que deja de significar algo. O cuando te paras a mirar una cara durante mucho rato y de pronto los rasgos dejan de ser familiares.

Sí, soy feminista. No sólo para el 8 de marzo ni para el 25 de noviembre, sino todo el año 24/7. Y no hay más. 
Me toca las narices el señor Marías esta semana, hace un mes me la tocó el señor Pérez-Reverte, pero diariamente me tocan muchas cosas y muchas personas las narices. 

Tengo, por supuesto, mucho que aprender y que pulir, pero soy feminista. Y no estoy aquí para dar lecciones a nadie ni para ejercer de profesora. Lo cierto es que yo lo tenía todo en contra y, sin embargo, soy feminista porque se hace camino al andar y me he buscado la vida y la información. He tenido modelos, claro, pero no maestros o maestras.
Hay gente con la que no hablo de feminismo porque no he venido yo aquí a hablar de mi libro ni a ver quién la tiene más larga, y paso de discusiones que no llevan a ningún sitio. Con otras personas sí, sí que hablo de género y feminismo, porque me aportan y hacen que aprenda aunque partamos de puntos diferentes. 

Pero últimamente hay mucha gente que me llama feminazi. Antes me afectaba, ya me suelo reír porque la resiliencia es lo que tiene, que sin humor no existe. Feminazi, hija de puta, mala persona... Y todo por expresar en voz alta que no quiero ser madre o que hay mujeres que se arrepienten de haber sido madres a pesar de que sus hijos son lo que más quieren en el mundo. O por decir que hay que dejar de vender el amor romántico tradicional. O por opinar sobre las relaciones abiertas. O por decirle a una compañera de trabajo que existe el maltrato psicológico que a veces pasa inadvertido.

Y me harta, porque es una lucha continua y me cansa tanto...

Así que paso, a mi pesar que me llamen lo que quieran. No voy a cambiar porque a algunos y algunas no les parezca políticamente correcta. Y si alguien no sabe qué significan las cosas pues que pregunten sin mente obtusa o que se busque la vida, como hice yo en su día. 

domingo, 20 de noviembre de 2016

Briconsejo de domingo

Cuando os sintáis hechos mierda: id a un profesional.
Si tenéis ansiedad, insomnio, pensamientos obsesivos, pensamientos negativos, rumiaciones... Id a un profesional.
Si estáis evitando todo con alcohol o ansiolíticos, si tenéis problemas de salud que no entendéis ni sabéis de dónde vienen: id a un profesional.
Si de pronto os sobrevienen pensamientos suicidas o autolesivos: id a un profesional.
Si pensáis que estáis realmente solos, que no os entiende ni os entenderá nadie, que el mundo conspira contra vosotros, que todo está en vuestra contra... Id a un profesional.
Cuando creáis que no hay salida y os sintáis miserable por pensar todo esto y más; id a un profesional.
Si creéis que nadie más ha vivido lo que vosotros, que ya no merece la pena seguir viviendo, que es mejor abandonarse; id a un profesional.
Si hay una parte de vuestra vida que os causa tanto malestar que os impide desarrollar los demás ámbitos: id a un profesional.
Si un sólo problema nubla el resto de vivencias: id a un profesional.
No estáis solos, hay mucha más gente por ahí que anda perdida, que no puede dormir, que lo paga con la comida, que llora sin saber porqué, que tiene pensamientos horribles incluso de la gente a la que adora, que se arrepiente de toda su vida incluso aunque no la haya vivido como recuerda... Desgraciadamente no estáis solos y, afortunadamente, existen profesionales que no van a juzgar ni a hacerte sentir culpable y que se han formado para que podáis encontrar solución a todo esto.

Ir a un profesional os cambia la vida. Puede mejorarla. Depende de varios factores, pero desde luego os cambia la visión del mundo externo e interno y dota de unas herramientas que no tenías y que creías que no ibas a conseguir tener nunca.
Ir a un profesional incluso puede salvaros.

Y no, no os lo dice una profesional, os lo dice una superviviente. 
He sobrevivido a todo eso y, aunque tenga miedo de volver a caer, sé que tengo la llave que abre las puertas y que, aunque no pueda controlar ciertas cosas, hay cosas que sí están bajo mi control. 
Id a un profesional cuando el mundo ya no sea un lugar en el que queráis estar, porque sobrevivir a todo eso es un regalo que te permite vivir con más ganas de las que nunca hayas tenido.

martes, 15 de noviembre de 2016

El siroco

Nos ha dado un siroco. Bueno, me ha dado a mí.
La semana pasada fue un caos, pero un caos bonito, y esta semana me encuentro genial. Además me siento liberada de muchos pensamientos que me estaban amenazando como dementores emocionales.
Soy capaz de ver con más claridad, no sólo a las personas, sino a mí misma. 

He tenido que dejar de lado un poco el NaNo porque el lumbago y el trabajo me han impedido continuar, pero ahí sigo, poco a poco. Y seguiré hasta final de mes lo consiga o no. Pero no me siento mal, como otras veces, cuando no consigo lo que quiero. A veces hay otras prioridades.

Hoy, después de un año horrible, me ha pegado un sirocazo y acabo de reservar vuelo y alojamiento en Berlín.
Ya está. Faltan más de tres meses y mira, loca estoy aquí planificando. Bueno, no es cierto, sólo miro excitada fotos, foros y páginas con info. Y hoy me voy a comprar una guía, porque sí, si voy a una ciudad nueva yo me compro mi guía. Soy así de monguer. 

Me voy a Berlín en febrero, con temperaturas entre -10 y 13 grados. A mí, que me encanta el invierno, me da hasta un pelín de miedo, pero sé que me gustará llueva o nieve.
Nos vamos. 
¡NOS VAMOS!

lunes, 7 de noviembre de 2016

Cuando éramos adolescentes

Ayer estuvimos de merienda en casa de mi mejores amigos. Estuvimos todos los que aún seguimos siendo amigos del pueblo. Somos diez que aún resistimos el paso del tiempo y la distancia e intentamos vernos cada vez que podemos todos juntos. Es cierto que la mayoría de las veces la que no puedo soy yo, por mi horario o por el de J., pero cuando podemos nos acercamos. 

Hemos merendado sandwiches como en los cumples de pequeños y mi amiga V. nos ha hecho tres tipos de pasteles diferentes. Algún día os hablaré de ella y de cómo ha conseguido salvarme en todas las etapas de mi vida casi sin saberlo.

Hoy nos ha dado por despotricar de nuestros jefes o compañeros que nos hacen mobbing, de lo quemados que estamos algunos y de los rumbos laborales que queremos cambiar. Pero siempre, siempre, acabamos hablando de algo humorístico.
Nos ha tocado recordar los libros que nos hicieron leer en tercero de la ESO, nuestro primer año de instituto.

De este parece que sólo me acordaba yo, hasta que hemos empezado a recordarlo.

El autor presentó este libro en nuestro instituto, pero nos había gustado tan poco a la mayoría que no salió muy bien la entrevista. No sé si es que no lo entendimos o que realmente no estaba hecho para nosotros...

Éste, sin embargo, no dejó a nadie indiferente. Lo seguimos recordando todos y lo hemos recomendado a alumnos o hijos de compañeros de trabajo, porque es cierto que le tenemos mucho cariño.

Después de la charla literaria, hemos estado jugando a los juegos de recreativas de cuando éramos adolescentes. Mi amigo F. se ha llevado su emulador y los mandos de la PS2 y hemos echado unas partidas.
Las chicas recordábamos un juego que nos ha costado recordar, pero que al final resulta que no estaba almacenado en la BB. 

La cosa es que nuestros viernes y sábados "noche" los pasábamos en un salón recreativo que había en la plaza de mi pueblo. Comprábamos chuches en el kiosko y nos tirábamos horas viendo jugar a la gente. Los que podíamos, echábamos cinco duros de los del agujerito y nos hacíamos alguna partida. Pero éramos malas. Menos V. que jugaba al Wonder Boy y nos daba palizas a todos. I. y yo éramos de Puzzle & Action y siempre jugábamos juntas para ayudarnos a pasar las fases que no podíamos.

Luego ya hemos pasado a hablar de La Celestina, El amante de Lady Chatterley y Utopía, que ya nos leímos un par de años después. 

Ayer fue un domingo atípico. Disfruté estando con mis amigos de toda la vida y sus parejas. Nos reímos, hablamos de planes de futuro y nos prometimos quedar para cenar pizzas caseras y echarnos unas partidas. Seguramente inventemos algo para jugar a algo retro!

miércoles, 2 de noviembre de 2016

El estrés me resfría

Pero estoy contenta.
Llevamos una temporada de estrés bastante importante en el trabajo, pero estoy feliz porque demuestro cada día que soy buena haciendo lo que hago y que tengo posibilidades de seguir mejorando. Además me estoy enfrentando a muchos miedos y a muchos dementores emocionales de mi mundo que me están dando fuerza para seguir cumpliendo objetivos.

Lo malo es que el estrés me baja las defensas y llevo tres resfriados en mes y medio. Pero pasará, estoy segura. Pasará porque estamos creciendo en el trabajo, se solucionarán los problemas económicos en casa y estoy muy a gusto con mi familia y amigos. Teniendo esos apoyos, todo se puede.

Ayer empecé, además, el NaNoWriMo. Tenía pensado empezar durante la madrugada, pero tuvimos inventario, acabamos muy tarde y llegué demasiado cansada a casa. Sólo me dio tiempo a tomar la cena de Halloween que J. había preparado para los dos y leer un poquito Frankenstein. Caí redonda.
En la mañana del día 1 empecé a escribir después de haber hecho las tareas que me tocaban y, en menos de dos horas hice más de 3000 palabras. Me dio un subidón increíble, nunca escribo tan rápido. Seguramente influya que haya preparado la historia, que sea algo personal y que la tenga estructurada y con fichas de personajes desde hace casi un mes. Luego he dejado reposar la historia para escribir otras cosas y ahora parece que sale sola. Evidentemente saldrá una mierda, ya lo sé, tendré que retocarla y editarla mil y una veces, pero algo es algo.

Estoy dividiéndola por capítulos, aunque sin nombre ni extensión definida porque algunos se están fusionando, las historias se pisan unas con otras y hay ideas nuevas que de pronto me asaltan. Supongo también que será algo normal, que pase cuando escribes sin corregir y sin releer más que para mirar si tienes alguna falta de ortografía o de concordancia. 
Es cierto que normalmente escribo muy rápida, de algo me han servido las clases de mecanografía de cuando era pequeña. 
Me pasa que me repito muchísimo, pero ya habrá tiempo de mejorar eso. Me pasa también que la historia ocurre más lenta de lo que me imaginaba. 
Pero estoy muy motivada. Más de 5600 palabras en dos días me hacen sentir orgullosa. Así que sólo queda una opción: seguir escribiendo hasta que hunda las teclas xDDDD

Hoy estoy resfriada pero feliz. Feliz porque he hecho un excelente trabajo en la tienda dirigiendo equipos (así soy, no tengo abuela), porque hay en marcha un importante trabajo para hacer la semana que viene, porque he confortado a alguien que se encontraba muy mal y al final todo ha salido bien. Estoy feliz porque hemos resuelto un día muy complicado de manera estupenda. Estoy feliz porque J. no se está hundiendo como meses atrás, está sacando su yo más luchador y se está encargando de cosas que ahora mismo yo no puedo encargarme. Estoy feliz porque mis gatas se llevan bien, porque me río con mis compañeros, porque remamos en la misma dirección, porque mis amigos y yo sabemos mantener la amistad. 

Estoy feliz porque he vuelto a leer y a escribir como cuando tenía 12 años, con ansia y nervio, con el estómago y sin pensar en nadie más que en mí misma y lo que me hace sentirme viva.

lunes, 24 de octubre de 2016

#NaNoPrep

Llevo unos días preparando el NaNo.

Tengo una libreta que me regaló mi compañera, la bella I. Es pequeñita, de El Mago de Oz con una bruja buena en la contraportada y Dorothy de picnic con el Espantapájaros. La llevo en el bolso y voy anotando cositas.

Además ya me hice el calendario y he preparado mi agenda. Estoy realmente comprometida y, aún así, no sé si seré capaz de conseguirlo. Es muy posible que no llegue a las 50000 palabras, pero yo sigo en mis trece. He pedido a mis amigos cercanos que me den ideas, que me den nombres, que me manden frases o palabras sobre las que podría escribir.
Durante todo el mes de octubre he estado escribiendo otra historia diferente además de redactar un pequeño esquema de lo que quiero escribir en en NaNo.

Este año voy a escribir sobre mi pueblo y sobre la gente que he conocido en mi pueblo, pero sin que sea mi pueblo y al mismo tiempo siéndolo. Voy a escribir sobre mi madre, sobre mis abuelas, mis tías, mis primas y mis amigas de la infancia. También sobre algunos hombres que me han marcado. ¿Por qué? Porque me resulta fácil, porque hay historias fascinantes, porque me enorgullece y al mismo tiempo me desespera. Y también, bueno, porque necesito reconciliarme con partes de mí misma que todavía no he conseguido integrar como me gustaría en mi vida. 

Es evidente que va a ser una historia de ficción, no voy a contar mi vida ni la de todas las personas que me han rodeado. Mi pueblo no se llamará como se llama, mi familia no será como es, no será autobiográfico. Sólo quiero aprovechar experiencias para contar historias de pueblos perdidos en el sur del país. 

Mi esquema del NaNo actualmente está dividido en 20 capítulos descritos en un par de líneas cada uno. Es probable que vaya cambiando conforme voy escribiendo, pero quiero al menos tener un esqueleto que dirija lo que quiero contar.

Mis personajes están medio descritos en mi libreta, a fondo sólo un par de ellos, con ligeras pinceladas el resto. Me he hecho también un esquemita del argumento y creo que tengo mi final cerrado. Aunque como he dedicado tanto tiempo a pensar, todo el rato se me van ocurriendo cosas nuevas y matices distintos a los que había pensado. La verdad es que no quiero complicarme demasiado la vida porque sé que me voy a estancar, que voy a pasarlo mal algunos días y que, siendo tan perfeccionista y tan exigente como soy, me va a costar muchísimo no volver sobre lo escrito para corregir sobre la marcha. Tendré que acostumbrarme a otra forma de trabajar.

Agradecería enormemente (os pondría un piso en mi barrio casi) todas las ideas de nombres ficticios de personas y pueblos perdidos, de argumentos, recuerdos o vivencias actuales. De verdad, me gustaría usar recuerdos de otras personas, otros puntos de vista, si no para este reto para más adelante. 

Mi pareja y un par de amigos ya se han animado. Mi madre quiere que escriba sobre la costumbre de su madre por remendar medias y la de mi abuelo de aprovechar hasta las ensaladas pasadas con hojas de lechuga casi transparentes. 
Mi padre quiere que escriba sobre el día que su hermano se escapó de casa. También me ha recordado que él, con 18 años, se fue de romería borracho y se cayó de un caballo rompiéndose el hombro, pero que no pudieron ponerle anestesia para operarle porque había bebido demasiado.
Mi hermana quiere que cuente cómo jugábamos en la calle o en casa, las dos encerradas en las interminables horas de calor veraniegas. 
Mi abuela quiere que cuente cosas de la tienda de su padre y su tío, de la herrería de mi abuelo y de los abortos que sufrió antes de tener a sus hijos.

En fin, que parece que están todos por la labor de ayudarme. Y yo tengo muchas ganas de empezar y ver que soy capaz de escribir unas 2000 palabras diarias. 
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